Pixar no pierde la formula.

Opinión por Saintkinga

Después de más de 20 películas de Pixar, y de casi 25 años después que salió la primera película de Toy Story, podemos decir que Pixar aún tiene la fórmula para entretener a la audiencia, tanto chicos y grandes.

La película comienza con una retrospectiva de la historia de un personaje “perdido” en las entregas anteriores, y esa parte es la primera conexión emocional con la audiencia que vio la primera entrega de Toy Story, a partir de allí te engancha.

Después el entorno en el que se encuentran los juguetes actualmente, vemos que las cosas han cambiado demasiado tanto en liderazgo como en la forma en que Andy trataba y jugaba con sus juguetes, lo cual en el transcurso de la película te hace reflexionar sobre la vida del personaje, hasta ahora principal.

La película tiene de todo, risas, sustos, emociones, drama, enojos, sorpresas, todo un cóctel para que el espectador se mantenga en su asiento, aunque tal vez en algún momento de la película entra en un pequeño bache y sientas que la trama no avanza.

Esta cuarta entrega no supera emocionalmente a su predecesora, pero no por eso deja de estar muy bien dirigida su historia y la lección de vida (por así llamarlo) que nos entrega Woody, que fiel a sus creencias, nunca deja de enseñarles buenos valores a sus compañeros y amigos, aun y por todas las situaciones difíciles que ha pasado a lo largo de estas 4 entregas.

Realmente necesitas analizar todos los detalles de la película para poder entender las situaciones que pasan y las decisiones que van tomando los personajes que ya tienen sus años en esto de tratar de hacer a los niños felices sin importar su propia felicidad. Sin duda alguna Pixar sabe cómo mezclar en una misma película, la risa de los niños y el llanto de los padres.

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